No: Adiós, Mr. Pinochet

Escrito por Érida Tosini-Corea

El fin de semana pasado la película No del director Chileno Pablo Larraín se presentó en el New York Film Festival. La película toma lugar en Chile en el año 1988, cuando el dictador Pinochet convocó un plebiscito nacional para determinar si la opinión popular apoyaba su postura como presidente. El protagonista de la película, un executivo de propagandas, es René Saavedra (Gael García Bernal), que es contratado para crear una campaña que motive a la gente a votar “no” en la elección y consecuentemente quitarle el poder a Pinochet.

La película es una mezcla de humor con escenas conmovedoras de la represión vivida bajo la dictadura de Pinochet. No obstante, ésta no es una película histórica cualquiera; en vez de enfo- carse en los movimientos populares que intentaban derrotar al dictador, se enfoca en cómo la opinión “NO” fue vendida al pueblo Chileno. Cuando se mira desde el punto de vista del mercadeo, el clima político se aliviana. Aunque la película en sí termina siendo muy inspirante, lo más interesante es como la propaganda fue usada para unificar a los partidos de oposición políticos y mandar un men- saje de espíritu juvenil y refrescante a un país que estaba acostumbrado a la censura y represión. Aunque el carácter de los personajes crea situaciones de humor, la tensión entre lo político y la propaganda está presente durante toda la película.

La Campaña del No contrata a René, un hombre famoso por su propagandas juveniles
y modernas, que típicamente trabajaba creando anuncios comerciales para gaseosas y microondas. Al principio, él no está dispuesto a trabajar con la oposición de Pinochet porque aunque él no está de acuerdo con la dictadura, no quería poner en juego su trabajo acomodado y lucrativo. Chile en el año 1988 era un lugar modernizado para los que tenían el dinero, pero todavía peligroso para los que se oponían el gobierno. René finalmente acepta traba- jar con el No, no sólo por sus creencias democráti- cas, sino también porque su padre y la madre de su hijo habían sido fuertes activistas contra la dictadura. René revoluciona completamente la campaña, dándose cuenta que el pueblo estaba cansado de revivir los horrores de los últimos años. Se opone a las ideas propuestas por los partidos políticos, que querían usar su tiempo sin censura para denunciar los crímenes del dictador. En vez, René crea una campaña de esperanza, de felicidad, de juventud y de amor. Con el símbolo principal siendo el arcoíris, ésta logra ser una campaña como nunca antes vista.

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No sólo es que tiene una buena historia, sino también que la cinematografía de la película en sí sola merece una audiencia. La película fue filmada de manera tal que los videos históricos, es decir, los videos verdaderos de la Campaña No, son indistinguibles del resto de la película. Esto crea una confusión entre la verdad y la ficción, algo que Larraín dijo en una entrevista después del estreno de la película, fue totalmente a propósito. Le da a la película un grado adicional de validez. Esta película vale la pena verla; es una parte muy interesante de la historia latinoamericana presentada desde un punto de vista totalmente único.

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