Reseña: Los Cuadernos de don Rigoberto

Escrito por Omar Francisco Alatorre

Hace unos años merodeaba la biblioteca de la preparatoria a la que asistía en aquel entonces en búsqueda de una novela que leer para una clase de literatura. El proyecto era simple –hallar una novela en español, leerla dentro de un mes, y escribir reportes cada semana, resumiendo los aconteceres más importantes de la historia. Había oído el nombre de Mario Varga Llosa previo a eso, y al pasar por sus libros en la biblioteca decidí tomar La Tía Julia y el Escribidor. Dentro de poco tiempo, la biblioteca me contactó para pedirme el libro de regreso (lo necesitaban para un club de lectura) y me pidieron que tome otro.  Decidí entonces tomar uno de los tomos menos voluminosos que vi –Los cuadernos de don Rigoberto –y desde ese entonces he sido un devoto fanático de la literatura de este escritor, habiendo leído ya cinco de sus novelas. Los cuadernos de don Rigoberto resultó ser un extraordinario libro y uno que me atrevo a recomendarle al lector.

En resumen, Rigoberto es un vendedor de seguros de unos cincuenta años, está casado con Lucrecia, su segunda esposa, y para escapar de la cotidianidad de su vida, se refugia en sus cuadernos, donde articula (muy elocuentemente, cabe decir) una variedad de fantasías y ensayos hedonistas. En sus cuadernos, la realidad, la imaginación, y el amor por el arte se entremezclan para dar una historia que solo puedo describir como una increíble y maravillosa oda al placer y el intelecto.

En muchos sentidos Los cuadernos reverbera el hedonismo “refinado” o “moral” que defendían los esteticistas literarios como Oscar Wilde durante el siglo XIX. Es decir, un hedonismo que valore por encima de todo el placer intelectual. Sin embargo, a diferencia de los esteticistas, quienes se oponían a los placeres táctiles (tan solo lean El retrato de Dorian Grey para ver a lo que me refiero), Rigoberto incorpora a su vida un placer más –el erotismo.

Magistralmente, Vargas Llosa enfatiza la naturaleza intelectual del erotismo, lo dota de argumentos tenaces y elocuentes, lo despoja de vulgaridades, y logra identificar su razón de ser: la libertad intelectual total. Sin perder el estilo, las fantasías de Rigoberto evitan recaer en vulgaridades y excesos, para poder en vez convertirse en verdaderos ejemplos de lo capaz que es el intelecto para recrear nuevas ficciones, y con ellas, los cimientos de nuevas realidades.

La novela está genialmente escrita. Lo primero que llamó mi atención fue la construcción de oraciones y frases que, aunque compleja, resulta increíblemente clara y precisa. La sintaxis de Vargas Llosa tiene más filo que un bisturí –no le falta ni sobra un solo punto o coma a Los cuadernos. Es tal la precisión técnica expuesta en esta novela, que no me tomó mucho darme cuenta que entre escritores hispanos, Vargas Llosa se cuece aparte.

Sobre este punto, es necesario precisar a lo que me refiero. En alguna ocasión, oí a uno de mis maestros de literatura en inglés decir que le disgustaba la literatura hispana, y que lo que la distinguía era la falta de edición –esa sensación de que quien escribe no sabe lo que quiere decir. Argumentaba mi maestro que se sacrificaba la sustancia de la novela –su contenido y claridad –en aras de técnicas narrativas “extrañas”. Aunque no estoy del todo de acuerdo con el juicio de mi maestro, debo confesar que, hasta cierto punto, entiendo la razón de su comentario. De inmediato vinieron a mi mente ejemplos donde la técnica narrativa de un texto lo vuelve enajenante y difícil de disfrutar: Pedro Páramo, los cuentos de Julio Cortázar, y, en instancias, el estilo a veces denso y únelo-todo de Cien Años de Soledad.

Estos cánones de la literatura en español resaltaron en su momento y marcaron épocas, dándole al boom hispanoamericano sus matices distintivos. Sin embargo, una gran parte de la literatura hispana de hoy día suele recaer en ciertos clichés estilísticos que en muchos sentidos hallan su raíz en estos grandes textos. Por lo tanto,  Los cuadernos de don Rigoberto es un golpe de aire fresco para quien busca algo diferente.

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One response to “Reseña: Los Cuadernos de don Rigoberto

  1. You realy know what you’re talking about. mai Je ne saie pas rien, que c’est que Je peu faire? ji, ji, ji. mai oui Je fairai dadaism , jo, jo, jo.
    Big hug kid. La morale “Cuidado con los perros”

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