Salón de belleza apoya a escuelas locales con el 10 por ciento

Escrito por Naomi Cohen y Daphne Chen para el Columbia Spectator; Traducido por Raúl Mondragón

Para Elia Deleon, dueña del Elia Hair Salon, hacer negocios es un asunto personal.Siendo el único salón de belleza exclusivo del Upper West Side—y, según Latina Magazine, uno de los nueve mejores del país—el Elia Hair Salon recibe clientes de todo nivel de ingreso y de tipo de cabello. Y este año, el salón, situado en la Avenida Amsterdam entre las calles 101st y 102st, empezó a utilizar su éxito para apoyar a las escuelas públicas de la ciudad.

“Quiero estar aquí por 100 años más,” dijo Deleon. “Quiero que mi negocio continúe existiendo para mis hijos y mi familia, y necesito que los jóvenes lo mantengan. Si no obtienen la educación correcta, eso no será posible.”

Elia Hair Salon está donando diez por ciento de sus ganancias hasta agosto a las escuelas públicas del Upper West Side, las noticias de principio del año decían que la ciudad va a suspender $60 millones de dólares en fondos educativos debido a los problemas en las negociaciones con el sindicato de maestros.

“Es un momento muy difícil en la economía, y es una lástima que el núcleo de nuestra sociedad, el sistema educativo, empiece a sufrir, ,” comenta Deleon. “Las escuelas están abarrotadas. A los niños los mandan a otras escuelas. No tienen materiales. Estoy apoyando a las escuelas porque éstas son personas que me están ayudando a mi—éstas son las madres quienes tienen hijos, sobrinas, sobrinos, nietos en estas escuelas.”

Deleon y su hermana Amy, quien es la codueña del negocio, asistieron a escuelas públicas y se sienten privilegiadas de haber recibido una “gran educación.” Pero con más estudiantes en los salones y un presupuesto cada vez menor, los problemas han alcanzado a la familia Deleon y a su salón.

Deleon dijo que su sobrina, la hija de Amy, está teniendo dificultad inscribiendo a sus hijos en una primaria local por el hacinamiento—un proceso que ella comparó con un maratón.

Beth Maron, una cliente con tres años y medio de antigüedad, ya esta lidiando con dificultades con las inscripciones escolares locales—y su hija solo tiene un año.“Las escuelas publicas del Upper West Side son reconocidas por tener un nivel educativo más alto, usualmente,”Marodijo.“Pero estaba hablando por teléfono con mi hermana, y me estaba diciendo que necesito buscar información de como entrar en una lista de espera. Es ridículo.”Shari Hubert, quien ha frecuentado el salón durante cinco años y medio, estuvo de acuerdo en que la educación pública necesita mejorar. La mayoría de sus amigas, dijo, han optado por mandar a sus hijos a escuelas privadas, aguantando los costos para darles una mejor educación. “Mis clientes no lo pueden creer. Esto afecta a cada uno de nosotros,” Deleon comentó. “Hasta a la gente que no tiene hijos. Es parte de nuestra sociedad. La gente está enojada por lo que está ocurriendo.”

Aunque reconoce que la escasez de fondos afecta a la ciudad entera, Deleon dijo que ella y su hermana prefieren donar localmente por los lazos que tiene el salón con el Upper West Side.

“Cuando abrí el salón en el 2005, la mayoría de los negocios atendiendo a la comunidad eran pequeñas tiendas,” Deleon dijo. “El vecindario nos ha ha dado la bienvenida con brazos abiertos. Es mixto, vibrante, orientado a la familia, y lo queremos mantener así.”

Con la población dominicana más grande que cualquier otra ciudad en los Estados Unidos, Nueva York ha dejado que las hermanas Deleon preserven mucho de su cultura dominicana. Salones de belleza dominicanos se especializan en ‘blowouts’ y el uso de rulos o tubos, pero Elia también ofrece cortes, peinados, planchado de pelo y otros servicios. El salón recibe una clientela de los cinco distritos de la ciudad, Nueva Jersey, Connecticut y hasta de Europa, según Deleon.

“Algunas culturas están muy entradas en lo de sus cuerpos, pero una mujer dominicana está en sintonía con su pelo,”Deleondijo.“Cuando estábamos niñas, el sábado era el día importante para el pelo. Nos juntábamos con mi mamá, y nos enseñaba como arreglarnos el pelo, que era masivo y rizado, entre nosotras. Era un día de diversión y no un quehacer. Era un día de belleza.”

Ellas abrieron el salón para ofrecer servicios a mujeres con cabello similar, aunque Deleon comentó que la necesidad de un tratamiento de alta calidad les gusta a todas, porque “toda mujer en este planeta se quejadesucabello.

”El apoyo del salón al sistema de educación pública está recibiendo atención—otro comerciante recientemente contactó a las Deleon para sugerir su colaboración en un proyecto a gran escala. Sin importar si la asociación se materializa, Deleon dijo que su salón por lo menos continuará proveyendo servicios para el cabello de calidad a sus vecinos. “El minuto que abro las puertas y entro, me emociono,” Deleon dijo. “Hay clientes que dependen de lo que hacemos. Es un logro que hace bien algunos. Darle a esa persona el consejo correcto, apoyarla aunque yo no pueda, me siento como que, wow, estoy haciendo lo correcto, estoy en el lugar correcto.”

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