Esquina Cultural: Las estaciones del corazón

Calle 14 Metro

I.La primavera (falsa)

Un hombre en el metro camina con la respiración pesada y el rostro escondido. Sus arrugas parecen como los caminos torcidos de su vida pasada. Con toda su tristeza en la maleta, se queda en el metro . Una mujer con un vestido negro lo aparta con la misma difidencia del viento de una tormenta que decapita las cabezas de las flores nuevas en una primavera falsa. El hombre se deslizó y la maleta se cayó. Los papeles que tenía adentro flotaban por el aire como pájaros perdidos. La mujer los recogió y se los dio con un sonido pequeño de impacien- cia y corrió a la plataforma sin una palabra de apología al anciano.

II.  La calle 14

En el metro siempre pensaba

En la posibilidad rara,

La relacion extraña

Que pueden producir la coincidencia.

Me gustaba  a examinar mis compañeros,

Definidos por espacio compartido,

Para las señales

De sus vidas reales.

Pero la noche que tomé

El tren número 1 en la estación

De la calle 14,

Y tu cara apareció al mi lado,

No estaba preparada para las posibilidades.

No quise aprender de ti por la pistas,

Las detalles de tu ropa-

No estaba interesada en tu pasado –

Eso no me importó-

No me importó el recurso de tu acento ,

Ni tu destinación;

Sino que quisiera absortarte

Y viajar por su venas,

Por una carretera interminable-

Una línea del metro que dura hasta lo infinito,

En que tuviera la eternidad

Para leer las patrones del pelo fino

En tus brazos femeninos y bronceados.

Y después que empezamos a hablar,

Una vez me tocó el hombro

Y repronunció mi nombre

En la voz baja –

En este vestigio del tiempo

Me daba cuenta de que

Tus ojos fueron luces en el mar,

Y me guían por cada ola

De los rostros extraños

Que estaban ahogándome,

Lentamente.

Y después de ti,

Cuantas veces vi

Tus ojos en las ventanas centelleantes,

En las lámparas al final de las calles oscuras.

Las canciones viejas o nuevas llevar la verdad:

En ese mundo fragmentado

Quebranta la cosa rara

Una entrada

En el corazón,

En el río de la sangre

Y la consciencia comprensiva-

Para mí, esa noche,

La dulzura de su mirada,

La ternura de su piel

Le ponen color al mundo,

Y estos hacen los metales del tren

A rielar con la puridad

Del  amor inesperado.

Emily Niel


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