Estudio relaciona el autismo y el nivel de bacterias intestinales

Por Jeremy Budd para el Columbia Daily Spectator, traducido por Alexandra Lotero

Investigadores de Columbia han hecho grandes progresos en la lucha para entender el problema neurológico del autismo, relacionándolo con los intestinos, según un estudio reciente.

El Dr. Brent Williams, investigador científico adjunto de la Mailman School of Public Health, dirigió el estudio que examinó problemas gastrointestinales en niños con autismo. Los Investigadores descubrieron que niños diagnosticados con autismo que sufren de problemas gastrointestinales tienen niveles elevados de Sutterella, un tipo de bacteria intestinal.

Después de examinar biopsias intestinales de sus pacientes, Williams descubrió la bacteria Sutterella en más de la mitad de los niños que habían sido diagnosticados con autismo. En comparación, no encontró Sutterella en niños con desarrollo normal que tenían problemas gastrointestinales.

“Han habido informes relacionando la preponderancia de problemas gastrointestinales en niños con autismo, pero esos informes han sido contradictorios,” dijo Williams. “Una de las preguntas importantes para investigar es si las bases moleculares de los síntomas gastrointestinales son distintas en niños con autismo y niños de desarrollo normal.”

Aunque la correlación entre el autismo y la disfunción gastrointestinal ha sido

explorada antes, “la relación entre disfunción gastrointestinal y neurológica
permanece confusa,” según Mady Hornig, investigadora y profesora adjunta de epidemiologia.

“Las Dolencias gastrointestinales son una razón de gran preocupación y estrés en niños con autismo y sus cuidadores,” Hornig explicó. “Nuestro enfoque nos permite investigar rigurosamente que patrones clínicos o moleculares específicos en el tracto gastrointestinal están relacionados con dolencias neuropsiquiatrías.”

Williams y Hornig dijeron que piensan trabajar en estudios de seguimiento que

investiguen más profundamente la relación entre los problemas gastrointestinales y el autismo.

“Estamos haciendo estudios a gran escala para encontrar factores que puedan tener un papel en cambios específicos,” dijo Williams. “Hay mucho trabajo que hacer para entender el papel de dicha bacteria en el autismo.”

Hornig añadié que, para comprobar la virtud de la correlación, espera extender investigación para examinar una muestra más grande de pacientes.

“Si encontramos una correlación fuerte, tendríamos más facilidad en obtener una población grande porque no todos tendrán una dolencia gastrointestinal seria,” dijo Hornig. “Podríamos examinar poblaciones más grandes más rápidamente.”

El Dr. Andrew Gerber, codirector del programa de neuropsiquiatría del desarrollo en el Columbia University Medical Center, destacó la importancia de investigación del autismo en estudios similares, destacando que los investigadores “aún no han logrado entender el contexto completo.”

“La esfera de investigación del autismo se ha ampliado en los últimos 10 a 15

años,” dijo Gerber. “Lo que no ha progresado considerablemente, porque es muy complicado, es el entendimiento de los procesos biológicos subyacentes.”

Williams enfatizó que Columbia está a la vanguardia de la esfera de investigación del autismo. “Intentamos establecer un precedente para el trabajo que se necesita hacer,” dijo el investigador

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