Entrevista con Lorna E. Thorpe, PhD, Maestría en Salud Pública.

Tomado del Journal of Global Health, traducido por Bruno Esquén

La Dra. Lorna E. Thorpe sirvió como comisionada adjunta en el departamento de salud e higiene de la ciudad de Nueva York, donde estuvo a cargo de la división de epidemiología. La Dra. Lorna encabezó el lanzamiento de algunas de las más grandes encuestas demográficas sobre la salud, la mejora del registro de natalidad y mortalidad, y el rastreo de más de 71,000 personas expuestas que aparecen en el registro de salud del World Trade Center.

A partir del 2009, la Dra. Thorpe ha sido una pieza instrumental en el establecimiento de la escuela de salud pública del City University of New York (CUNY), donde también ocupa el cargo de directora del programa de epidemiología y bioestadística. La Dra. Thorpe aún ocupa un rol importante en el estudio de las desigualdades de enfermedades crónicas y en la vigilancia de estas enfermedades entre los residentes de viviendas públicas.

JGH:
Los datos obtenidos de la vigilancia de la salud pública permiten a los científicos y políticos dirigir recursos a las necesidades de salud de la población. ¿Cuál es la definición epidemiológica de esta vigilancia?

Dra. Thorpe:
La vigilancia es la recopilación, el análisis, la interpretación y la difusión de información acerca de eventos de salud, estados de salud y comportamientos riesgosos. Ésta nos permite destinar recursos apropiadamente e identificar las amenazas sanitarias emergentes. En particular, nos hacemos tres preguntas: 1) ¿Dónde está el problema de salud? 2) ¿Quién tiene el problema de salud? 3) ¿Cómo cambia el problema de salud con el tiempo?

JGH:
¿Cómo se debe  implementar la vigilancia local? También, háblenos sobre NYC HANES (la encuesta sobre salud y nutrición de la ciudad de Nueva York).

Dra. Thorpe:
Una forma de implementar la vigilancia local es a través del NHANES (encuesta nacional de examinación de salud y nutrición). Este tipo de encuesta de salud examina el bienestar de la población a través no sólo del auto-reporte de la información, sino también a través de exámenes físicos.

NYC HANES nació como parte de una iniciativa en el año 2002, mediante la cual queríamos estudiar el nivel de enfermedades crónicas no diagnosticadas en los neoyorquinos y saber como la población estaba manejando las enfermedades crónicas. Decidimos diseñar el NYC HANES como versión miniatura de HANES, concentrándonos en lo que sería útil para la salud pública local. Fuimos a más de 5.000 hogares y obtuvimos una muestra representativa de adultos que viven en la ciudad de Nueva York. Contamos con alrededor de 2.000 adultos en nuestro estudio. Con estos datos obtuvimos información vital sobre el manejo de enfermedades crónicas en la población de Nueva York. La pregunta que formulamos ahora es ¿Qué tan eficaz es el sistema médico de Nueva York para ayudar a sus residentes a diagnosticar y manejar las enfermedades crónicas?

JGH:
Como resultado de sus hallazgos a partir de NYC HANES, ¿Instituyó usted reformas educativas o campañas públicas?

Dra. Thorpe:
¡Si! Un ejemplo importante de esto fue la información hallada sobre la cotinina  con la ayuda de NYC HANES. La cotinina es uno de los componentes del tabaco que se encuentra en la sangre. En comparación con la población no-fumadora del país, se encontraron niveles de cotinina significativamente más altos entre los no-fumadores neoyorquinos. Al principio nos sorprendió porque las tasas de tabaquismo son más bajas en Nueva York que en el resto del país.

Los resultados de NYC HANES han impulsado muchos estudios epidemiológicos que se centraron en la misma pregunta. Éstos han encontrado que vivir en viviendas de unidades múltiples se relaciona con mayores niveles de cotinina entre los no-fumadores. Por consiguiente, actualmente el tabaquismo está prohibido en los parques y en las playas de Nueva York, y no creo que esta iniciativa podría haberse aprobado sin los datos obtenidos a través de NYC HANES.

JGH:
La necesidad de entrevistar a los residentes, distribuir encuestas y contratar inspectores de campo hace que la vigilancia local sea costosa y consuma mucho tiempo. Nueva York puede absorver este costo; sin embargo, muchas comunidades de Asia, América Latina y África carecen de la capacidad para implementar la vigilancia local. ¿Cuáles son las alternativas?

Dra. Thorpe:
Aún si esas comunidades no tienen la infraestructura y el financiamiento para implementar la vigilancia, los países, los distritos y las comunidades con escasos recursos pueden solucionar este problema de una manera creativa. Por ejemplo, en lugar de crear un listado completo de cada muerte o nacimiento a nivel nacional, se puede diseñar un sistema de vigilancia para obtener una muestra representativa de las muertes y nacimientos. Esto permite que los funcionarios de salud obtengan estimaciones aproximadas de los patrones de salud y sus tendencias. Por supuesto que este tipo de muestreo debe ser representativo, y necesita hacerse de forma continua.

Otra alternativa “creativa” es la vinculación conjunta de datos. En los últimos años, nos hemos vuelto muy sofisticados en nuestra capacidad de vincular datos entre sí. La vinculación de datos permite a los investigadores y autoridades de salud comunicarse con los registros de los hospitales, registros de propiedad de la tierra, y las listas de escuelas que cuentan con bases de datos de hospitalización de sus alumnos para aprender más sobre el bienestar de una población en particular.

JGH:
Nueva York tiene una increíble diversidad racial y étnica. Algunas creencias culturales, tales como la creencia en el fatalismo, pueden crear obstáculos al acceso a la salud y el cuidado preventivo. ¿Cómo podemos cerrar la brecha entre los profesionales de la salud y la cultura de una comunidad?

Dra. Thorpe:
Cerrar la brecha no implica “cambiar” la cultura de una comunidad de acuerdo a las perspectivas de los profesionales de la salud. No creo que ninguna cultura opte conscientemente por clasificarse en un grupo de alto riesgo de alguna enfermedad. Pero bien, uno puede aclimatarse rápidamente a un alto riesgo de enfermedad, pues la cultura influye en cómo uno busca estar saludable. Cambiar estos comportamientos de salud requiere que se entiendan la mentalidad y las intenciones de las personas. Debemos tratar de interpretar las inquietudes culturales de una comunidad y proporcionar a las comunidades étnicas los conocimientos más actualizados sobre cómo llevar una vida sana, sin interferir con sus creencias culturales.

JGH:
¿Cómo definiría usted el concepto de salud global?

Dra. Thorpe:
La salud global implica tendencias y patrones más generales. Pero la salud pública es local. Por lo tanto, la salud global para mí también implica una red entre las diferentes comunidades para el intercambio de información, el intercambio de datos científicos, el intercambio de lo que funciona, y más importante, el intercambio de lo que no funciona. Los profesionales de salud pública encargados de formular políticas, y estas comunidades,  tienen que trabajar con recursos limitados. Esto hace que la salud pública  trate de probar diferentes ideas, descartar otras, recolectar y evaluar datos, y volver a intentar alternativas una y otra vez. Esto es muy difícil, y para mí, la salud global implica una red de recursos para hacer frente a los problemas locales de salud.

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